
La propia Olga explicitó la función docente, en una conferencia dictada en el Museo Castagnino en 1941: "...con los compañeros de tareas hemos llegado a común acuerdo y la práctica con sus resultados, nos ha dado amplia aprobación de que para llegar aI alma del niño es necesario que el maestro modifique su imperativo pedagógico; es él, siempre él, quien imprime a la clase artificialidad, el que crea ambiente frío, clima doctoral, tan opuesto al natural del niño, emotivo, cálido, sincero siempre". “Es el maestro, sobre el cual operan un sinnúmero de factores, primando la influencia deformadora de la escuela, y más tarde el cúmulo de exigencias, de programas, horarios, campanas suministradas en dosis de minutos. Y por sobre todo esto, la ciencia pedagógica que en forma de preceptos, normas y principios abstractos ha recibido. El maestro, repetimos, es el que con su esterilizante indiferencia agosta la vida en flor del niño en la escuela". "Y es el maestro a quien corresponde contrarrestar con inteligencia, sabio discernimiento y un profundo amor, esa influencia que pesa sobre el niño con los fatales resultados, que de tan comunes, son apenas tenidos en cuenta por una minoría de maestros..." ...La escuela Serena existió. Existió hasta el 28 de agosto de 1950, fecha en la que el Ministro de Educación, Dr. Raúl Rapella, firmó el decreto NQ 08752 donde se declaró cesante a Victoria Olga Cossettini por razones ideológicas. No existió causa ni juicio pedagógico. Drásticamente, por la fuerza, justificado por el poder político monolítico de la época, se la separó del cargo. El proceder no deja dudas de quiénes fueron los autores: se clausuró -cruzándole tablones- la puerta interna que unía la casa donde vivían las hermanas Cossettini con la planta escolar. Dolor de niños y vecinos. Repudio de instituciones y personas de destacada labor en el campo de la cultura. Movilización de alumnos y ex- alumnos. Olga apeló la resolución ministerial con su franqueza y lucidez características en una carta dirigida al Ministro donde resume todo lo hecho en la Escuela Serena. La respuesta fue el silencio... y sigue siendo el silencio en el sistema oficial. Nada ni nadie logró anular la decisión ministerial. Olga no volvió más a la escuela Gabriel Carrasco. Siguió luchando por el afianzamiento de la escuela pública argentina, si bien con interrupciones por la ceguera política de algunos funcionarios. Distintos proyectos encontraron en ella a la persona adecuada para iniciarlos o revitalizarlos. Retirada definitivamente de su trabajo pasó sus últimos años en su casa del amado barrio Alberdi. Caminó, ya reposada, sus calles Volvió a gozar la vista de sus verbenas y campanillas nacidas en la barranca del río. Rodeada por sus cuadros, libros, fotos y flores; sintiendo la atención de los vecinos y el cariño de su hermana Leticia y de su sobrina Leyla, fue llegando hasta la fría mañana del 24 de mayo de 1987. Última mañana de su vida plena…
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