Por Carlos A.SoleroEn la etapa de transición del siglo XIX al siglo XX en la Argentina llegó un aluvión de inmigrantes, atraídos por los mensajes de las empresas promotoras de la colonización de tierras. Partieron de sus países de origen forzados por las guerras europeas, la represión estatal y sobre todo por la miseria crónica que los acosaba a diario. Una vez aquí pocos fueron los que pudieron radicarse en las tierras prometidas y se apiñaron en las ciudades en conventillos que eran verdaderas babeles donde convivían españoles, italianos, rusos, polacos, franceses, etc. Todos ellos víctimas de la explotación de la oligarquía vacuna, de los terratenientes y de la incipiente burguesía industrial. Rosario fue uno de esos polos de atracción de esta población que había cruzado los mares trayendo su cultura y entonces trajeron sus vestimentas, sus instrumentos musicales, sus comidas típicas y también sus religiones e ideologías. El anarquismo llegó a estas tierras a fines del siglo XIX gracias a los obreros italianos y españoles , principalmente andaluces y catalanes, turineses y napolitanos. Los propagandistas de la Internacional de Trabajadores fundaron Centros de Estudios Sociales, Ateneos de Cultura Popular y por supuesto agrupaciones, periódicos, Sindicatos y Sociedades de Resistencia. Cada Sociedad de Resistencia tenía su biblioteca, su cuadro filodramático, su banda de músicos. Pronto la geografía de la ciudad se vio sembrada de espacios culturales gestionados por los propios obreros. Eran frecuentes las veladas con obras teatrales y sainetes de autores como Alberto Ghiraldo, González Pacheco, Florencio Sánchez, González Castillo y otros tantos. Estos actos eran posteriores a las asambleas que proclamaban huelgas en demanda de la reducción de la jornada laboral y la protección de los derechos proletarios. La confluencia de artistas y obreros anarquistas era permanente, Florencio Sánchez ejercía como periodista en Rosario en La República y a la par fue el redactor del pliego de la huelga obrera de la Refinería de azúcar. Alberto Ghiraldo fue el delegado de los portuarios en el Congreso fundacional de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), la organización proletaria de tendencia anarquista. Además escultores como Blotta, pintores como Musto y Cochet, periodistas como Alberto Ferrari fueron activos partícipes de la cultura local de indudable pertenencia al anarquismo. El tango también supo de la pluma libertaria, “Mis harapos”, de Ghiraldo, interpretado magistralmente por Agustín Magaldi, las milongas como “Dios te salve m´hijo” y “Juancho el desertor” de Luis Acosta García, son algunas de esas expresiones. En la década del ´40 se funda en Barrio Mendoza una de las experiencias más pujantes del anarquismo en Rosario, la Biblioteca “Rafael Barrett”, impulsada por trabajadores de barrio Belgrano y Echesortu, quienes sostuvieron entre 1945 y hasta 1955 este espacio de cultura alternativa. Conferencias sobre astronomía, medicina social, pintura y poesía eran frecuentes. Asociados a la Biblioteca Barrett están los nombres del Dr Juan Lazarte, Diego Abad de Santillán, el poeta libertario Felipe Aldana y los militantes ácratas Juvenal Fernández, Arquímedes Símbolo y Mario Bertot. La biblioteca publicaba la revista “Ensayos” cuyo epígrafe decía “nunca serás esclavo y nunca serás amo. Serás libre y lucharás por eso”. Desde esta organización partió la iniciativa de organizar a los vecinos de la ciudad en la campaña de lucha contra la poliomielitis que asolaba los niños del país en la década del ´50. También promediando los años ´40, se fundó en Rosario la Unión Socialista Libertaria,en calle Mitre 737, donde funcionó durante tres décadas. En el sótano de los anarquistas estaba la biblioteca Alberto Ghiraldo, en ese ámbito se desarrollaron múltiples conferencias y charlas-debate. Fueron disertantes personalidades singulares como el historiador Boleslao Lewin, el filósofo Angel J Cappelleti, el polifacético Diego Abad de Santillán. Diversas muestras de artes plásticas , pinturas y esculturas fueron llevadas adelante por notables artistas locales como Clelia Barroso y Eulalia Gentile Munich. La Biblioteca Ghiraldo padeció los avatares del autoritarismo en diversas épocas, en 1950 fue clausurada por la llamada “ley Visca de actividades antiargentinas”, durante el primer gobierno de Perón. Sus militantes continuaron su labor clandestinamente. Luego la dictadura de Videla-Viola y Galtieri secuestró los libros, que fueron rescatados de las garras de los verdugos años después por el coraje y la lucidez del Dr Carlos F. Machado. En 1975, cuando las bandas de la triple A asolaban el país , persiguiendo escritores, cineastas, actores y músicos, un grupo de anarquistas, radicales, socialistas, autómos y personas librepensadoras crearon el Centro de Estudios Sociales Rafael Barrett, el cual ha deambulado por diversas sedes, del centro a Pichincha, de Pichincha al Centro, y desde hace más de tres décadas organiza conferencias sobre tópicos tales como derechos humanos, educación libertaria, ecología, análisis de la coyuntura social, literatura, etc. Desde 1986 un grupo de jóvenes anarquistas reabrió las puertas de la Biblioteca Ghiraldo,y, en esta nueva etapa, veteranos activistas y noveles rebeldes confluyeron en el proyecto de organizar un archivo de historia social que compile la memoria colectiva de las luchas obreras y sociales. Entonces en Callao 314 en Octubre de 1986, con la presencia de las Madres de Plaza de Mayo se reabrió el local anarquista. En ese ámbito tuvieron refugio una multiplicidad de iniciativas renovadoras de la sociedad por ejemplo el Taller Ecologista, la agrupación Andinista Aya Yala, la Sociedad Naturista de Rosario, la Cooperativa de Viviendas Rodó , la imprenta Ecoenlace y también una librería cooperativa y una cooperativa de consumo de frutas y verduras.La Biblioteca Ghiraldo en su sede de Sarmiento 1418, es un espacio vivo y dinámico, donde personas de distintas generaciones trabajan por el ideal anarquista, desde las publicaciones autogestionadas, la música, las artes, el cine alternativo, la poesía y la historia social. Esto no es nuevo, las huellas del anarquismo en la cultura popular de Rosario son palpables y concretas, hay en la ciudad un paseo Virginia Volten, Penina, Reclús, Ghiraldo y Lazarte tienen calles con sus nombres. Algunos hablan de una Barcelona argentina.
Y los anarquistas, en tanto, seguimos bregando como desde aquellas Sociedades Obreras de Resistencia al capitalismo, como desde aquel Centro de Estudios Sociales Ciencia y Progreso de 1898, animado por el Dr. Arana, con la convicción del poeta León Felipe de llevar firmes las riendas refrenando el vuelo, porque lo importante no es llegar de prisa y solos, sino con todos y a tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario