domingo, 25 de enero de 2009

CELEDONIO FLORES
El Poeta de Villa Crespo

Celedonio Flores había nacido el 3 de Agosto de 1896 en el barrio de Congreso, aunque se le conoce aún como el “poeta de Villa Crespo” ya que allí es donde pasó su adolescencia y juventud. Nacer en aquella época era habitar un país donde estaba todo por hacerse, lleno de contradicciones y de muy mal pasar económicamente hablando para el común de la gente. Particularmente Buenos Aires ,y yo agregaría a Rosario, estaban convertidas poco menos que en un gran prostíbulo, a este respecto Juan José Sebreli dice en su libro: “Buenos Aires, vida cotidiana y alienación”: “Durante la década del 20, bajo el gobierno refinado y liberal de Alvear, se llega al apogeo de la llamada “mala vida” en Buenos Aires” y agrega “Por otro lado, la mayor parte de los peringundines y lupanares eran propiedad de destacados políticos. Aún las mayores organizaciones delictivas tenían relaciones con el Estado político y con el sistema social y económico imperante. El trust de la prostitución y trata de blancas ejercido por la Zwi Migdal se efectuaba con la complicidad de la Dirección de Migración, de la policía, de la Municipalidad, de algunos medios del Poder Judicial y Legislativo y de loa grandes diarios, que mantenían el silencio” Un país, tan solo de nombre como cuenta Osvaldo Pelletieri, porque su economía era dirigida desde afuera, donde solo muy pocos disfrutaban lo que muchos producían y donde la cultura, y sobre todo la poesía, era una franja muy angosta, una zona sagrada donde pocos elegidos podían tener el lujo de permanecer.
¿Cómo el poeta de Villa Crespo no iba a estar también él dividido por sus contradicciones, él, un empleado de comercio, boxeador, hombre de radio, versificador criollo, al que pocos, ni él mismo, consideraban un poeta a pesar de saberlo y saberse talentoso?
La contradicción de la época y sobre la que escribe Flores tiene que ver con la elección de vida de sus personajes, por ejemplo: ¿Está mal la costurerita que se va al centro y se prostituye, ganando un presente regalado pero también un futuro donde fatalmente llegará la soledad y el desamparo? “Después cayó en cama. donde resignada / su vida de triunfos, fugaz, desfiló / y una tarde, alegre, llegó la Pelada / y se la llevó… (La Muerte de la Bacana). O la otra: ¿O está peor la que se queda en el suburbio, en el taller, a ser víctima de doce horas de trabajo diarias, teniendo todos los deberes pero ningún derecho, “Va como ayer y como irá mañana/ a provocar su ancianidad temprana / entre los muros del frío taller. / Pero la noche que a pensar se atreva / que es una cruz enorme la que lleva / saldrá temprano…para no volver. (El Despertar del Suburbio).
Paradojas de unas décadas de absolutos privilegios y demasiada pobreza por el otro lado.

PUNTO ALTO
a Enrique Dizeo, agradeciendo
No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague,
ni chorro que bien tapeado no resulte batidor,
ni bolita que no ruede, ni llama que no se apague,
ni corazón que resista al encanto de un amor.

Esto va pa' que no digas que me gasto haciendo espuma,
que soy desagradecido y un cantor de dos por tres;
estaba juntando ideas como el pato junta pluma
para hacerte una nidada como te la merecés.

Yo te tengo relojiado los mil en cincuenta y nueve,
sé que vas a la distancia sin sentir el handicap,
el que diga que tu musa por canera no conmueve
confunde Pepe el Herrero con Cyrano Bergerac.


Vos dejá que otro le cante a la dama presumida,
a la albura de los cisnes, al encanto del Trianón;
cada cual hace su juego en el monte de la vida
y se apunta a la baraja que le canta el corazón.

¡Qué sabemos de marquesas, de blasones y litera
si las pocas que hemos visto han sido de carnaval!
¡Que nos pidan un cuadrito de la vida arrabalera
acusamos las cuarenta y las diez para el final!

Vos sos púa, tenés alma y en lo rante estás "chipola",
no aflojés aunque se bronque algún clásico fifí.
Cuando estemos bien palmados, cuando nadie nos dé bola
yo te haré un soneto rante en una tirada sola
y vos otro para mi...

ROBERT DESNOS


NO, EL AMOR NO HA MUERTO

No, el amor no ha muerto en este corazón estos ojos y esta boca que proclamaba sus funerales empezados.
Escuchad, estoy harto de lo pintoresco y de los colores y del encanto.
Amo el amor, su ternura y su crueldad.
Mi amor no tiene más que un solo nombre, una sola forma.
Todo pasa. Bocas se pegan a esta boca.
Mi amor no tiene más que un nombre, una forma.
Y si algún día te acuerdas de él
Oh tú, forma y nombre de mi amor,
Un día en el mar entre América y Europa,
A la hora donde el rayo final de sol reverbera sobre la ondulada
superficie de las olas, o bien una noche de tormenta bajo un árbol en el campo, o en un coche veloz,
Una mañana de primavera en el bulevar Malesherbes,
Un día de lluvia,
Al amanecer antes de acostarte,
Dime, lo ordeno a tu fantasma familiar, que fui el único que te amo más y que es una pena que no lo hayas conocido.
Dime que no hay que extrañar las cosas: Ronsard antes que yo y Baudelaire han cantado el lamento de viejas y muertas
que despreciaron el amor más puro.
Tú, cuando estés muerta,
Serás hermosa y todavía deseable.
Yo ya estaré muerto, enteramente encerrado en tu cuerpo
inmortal, en tu asombrosa imagen presente para siempre
entre las perpetuas maravillas de la vida y de la eternidad,
pero si vivo
Tu voz y su acento, tu mirada y sus rayos
El olor a ti y el de tus cabellos y muchas otras cosas vivirán aún en mí,
En mí que no soy Ronsard ni Baudelaire,
En mí que soy Robert Desnos y que, por haberte conocido y amado,

Valgo tanto como ellos.
Yo que soy Robert Desnos, para amarte
Y que no quiero ligar otra fama a mi memoria sobre la tierra despreciable.


ROBERT DESNOS
Francia-1900
De “A la misteriosa”

Olga Cossettini
LA FUNCIÓN DEL MAESTRO


La propia Olga explicitó la función docente, en una conferencia dictada en el Museo Castagnino en 1941: "...con los compañeros de tareas hemos llegado a común acuerdo y la práctica con sus resultados, nos ha dado amplia aprobación de que para llegar aI alma del niño es necesario que el maestro modifique su imperativo pedagógico; es él, siempre él, quien imprime a la clase artificialidad, el que crea ambiente frío, clima doctoral, tan opuesto al natural del niño, emotivo, cálido, sincero siempre". “Es el maestro, sobre el cual operan un sinnúmero de factores, primando la influencia deformadora de la escuela, y más tarde el cúmulo de exigencias, de programas, horarios, campanas suministradas en dosis de minutos. Y por sobre todo esto, la ciencia pedagógica que en forma de preceptos, normas y principios abstractos ha recibido. El maestro, repetimos, es el que con su esterilizante indiferencia agosta la vida en flor del niño en la escuela". "Y es el maestro a quien corresponde contrarrestar con inteligencia, sabio discernimiento y un profundo amor, esa influencia que pesa sobre el niño con los fatales resultados, que de tan comunes, son apenas tenidos en cuenta por una minoría de maestros..." ...La escuela Serena existió. Existió hasta el 28 de agosto de 1950, fecha en la que el Ministro de Educación, Dr. Raúl Rapella, firmó el decreto NQ 08752 donde se declaró cesante a Victoria Olga Cossettini por razones ideológicas. No existió causa ni juicio pedagógico. Drásticamente, por la fuerza, justificado por el poder político monolítico de la época, se la separó del cargo. El proceder no deja dudas de quiénes fueron los autores: se clausuró -cruzándole tablones- la puerta interna que unía la casa donde vivían las hermanas Cossettini con la planta escolar. Dolor de niños y vecinos. Repudio de instituciones y personas de destacada labor en el campo de la cultura. Movilización de alumnos y ex- alumnos. Olga apeló la resolución ministerial con su franqueza y lucidez características en una carta dirigida al Ministro donde resume todo lo hecho en la Escuela Serena. La respuesta fue el silencio... y sigue siendo el silencio en el sistema oficial. Nada ni nadie logró anular la decisión ministerial. Olga no volvió más a la escuela Gabriel Carrasco. Siguió luchando por el afianzamiento de la escuela pública argentina, si bien con interrupciones por la ceguera política de algunos funcionarios. Distintos proyectos encontraron en ella a la persona adecuada para iniciarlos o revitalizarlos. Retirada definitivamente de su trabajo pasó sus últimos años en su casa del amado barrio Alberdi. Caminó, ya reposada, sus calles Volvió a gozar la vista de sus verbenas y campanillas nacidas en la barranca del río. Rodeada por sus cuadros, libros, fotos y flores; sintiendo la atención de los vecinos y el cariño de su hermana Leticia y de su sobrina Leyla, fue llegando hasta la fría mañana del 24 de mayo de 1987. Última mañana de su vida plena…

jueves, 15 de enero de 2009

HUELLAS DEL ANARQUISMO EN ROSARIO

Por Carlos A.Solero

En la etapa de transición del siglo XIX al siglo XX en la Argentina llegó un aluvión de inmigrantes, atraídos por los mensajes de las empresas promotoras de la colonización de tierras. Partieron de sus países de origen forzados por las guerras europeas, la represión estatal y sobre todo por la miseria crónica que los acosaba a diario. Una vez aquí pocos fueron los que pudieron radicarse en las tierras prometidas y se apiñaron en las ciudades en conventillos que eran verdaderas babeles donde convivían españoles, italianos, rusos, polacos, franceses, etc. Todos ellos víctimas de la explotación de la oligarquía vacuna, de los terratenientes y de la incipiente burguesía industrial. Rosario fue uno de esos polos de atracción de esta población que había cruzado los mares trayendo su cultura y entonces trajeron sus vestimentas, sus instrumentos musicales, sus comidas típicas y también sus religiones e ideologías. El anarquismo llegó a estas tierras a fines del siglo XIX gracias a los obreros italianos y españoles , principalmente andaluces y catalanes, turineses y napolitanos. Los propagandistas de la Internacional de Trabajadores fundaron Centros de Estudios Sociales, Ateneos de Cultura Popular y por supuesto agrupaciones, periódicos, Sindicatos y Sociedades de Resistencia. Cada Sociedad de Resistencia tenía su biblioteca, su cuadro filodramático, su banda de músicos. Pronto la geografía de la ciudad se vio sembrada de espacios culturales gestionados por los propios obreros. Eran frecuentes las veladas con obras teatrales y sainetes de autores como Alberto Ghiraldo, González Pacheco, Florencio Sánchez, González Castillo y otros tantos. Estos actos eran posteriores a las asambleas que proclamaban huelgas en demanda de la reducción de la jornada laboral y la protección de los derechos proletarios. La confluencia de artistas y obreros anarquistas era permanente, Florencio Sánchez ejercía como periodista en Rosario en La República y a la par fue el redactor del pliego de la huelga obrera de la Refinería de azúcar. Alberto Ghiraldo fue el delegado de los portuarios en el Congreso fundacional de la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), la organización proletaria de tendencia anarquista. Además escultores como Blotta, pintores como Musto y Cochet, periodistas como Alberto Ferrari fueron activos partícipes de la cultura local de indudable pertenencia al anarquismo. El tango también supo de la pluma libertaria, “Mis harapos”, de Ghiraldo, interpretado magistralmente por Agustín Magaldi, las milongas como “Dios te salve m´hijo” y “Juancho el desertor” de Luis Acosta García, son algunas de esas expresiones. En la década del ´40 se funda en Barrio Mendoza una de las experiencias más pujantes del anarquismo en Rosario, la Biblioteca “Rafael Barrett”, impulsada por trabajadores de barrio Belgrano y Echesortu, quienes sostuvieron entre 1945 y hasta 1955 este espacio de cultura alternativa. Conferencias sobre astronomía, medicina social, pintura y poesía eran frecuentes. Asociados a la Biblioteca Barrett están los nombres del Dr Juan Lazarte, Diego Abad de Santillán, el poeta libertario Felipe Aldana y los militantes ácratas Juvenal Fernández, Arquímedes Símbolo y Mario Bertot. La biblioteca publicaba la revista “Ensayos” cuyo epígrafe decía “nunca serás esclavo y nunca serás amo. Serás libre y lucharás por eso”. Desde esta organización partió la iniciativa de organizar a los vecinos de la ciudad en la campaña de lucha contra la poliomielitis que asolaba los niños del país en la década del ´50. También promediando los años ´40, se fundó en Rosario la Unión Socialista Libertaria,en calle Mitre 737, donde funcionó durante tres décadas. En el sótano de los anarquistas estaba la biblioteca Alberto Ghiraldo, en ese ámbito se desarrollaron múltiples conferencias y charlas-debate. Fueron disertantes personalidades singulares como el historiador Boleslao Lewin, el filósofo Angel J Cappelleti, el polifacético Diego Abad de Santillán. Diversas muestras de artes plásticas , pinturas y esculturas fueron llevadas adelante por notables artistas locales como Clelia Barroso y Eulalia Gentile Munich. La Biblioteca Ghiraldo padeció los avatares del autoritarismo en diversas épocas, en 1950 fue clausurada por la llamada “ley Visca de actividades antiargentinas”, durante el primer gobierno de Perón. Sus militantes continuaron su labor clandestinamente. Luego la dictadura de Videla-Viola y Galtieri secuestró los libros, que fueron rescatados de las garras de los verdugos años después por el coraje y la lucidez del Dr Carlos F. Machado. En 1975, cuando las bandas de la triple A asolaban el país , persiguiendo escritores, cineastas, actores y músicos, un grupo de anarquistas, radicales, socialistas, autómos y personas librepensadoras crearon el Centro de Estudios Sociales Rafael Barrett, el cual ha deambulado por diversas sedes, del centro a Pichincha, de Pichincha al Centro, y desde hace más de tres décadas organiza conferencias sobre tópicos tales como derechos humanos, educación libertaria, ecología, análisis de la coyuntura social, literatura, etc. Desde 1986 un grupo de jóvenes anarquistas reabrió las puertas de la Biblioteca Ghiraldo,y, en esta nueva etapa, veteranos activistas y noveles rebeldes confluyeron en el proyecto de organizar un archivo de historia social que compile la memoria colectiva de las luchas obreras y sociales. Entonces en Callao 314 en Octubre de 1986, con la presencia de las Madres de Plaza de Mayo se reabrió el local anarquista. En ese ámbito tuvieron refugio una multiplicidad de iniciativas renovadoras de la sociedad por ejemplo el Taller Ecologista, la agrupación Andinista Aya Yala, la Sociedad Naturista de Rosario, la Cooperativa de Viviendas Rodó , la imprenta Ecoenlace y también una librería cooperativa y una cooperativa de consumo de frutas y verduras.La Biblioteca Ghiraldo en su sede de Sarmiento 1418, es un espacio vivo y dinámico, donde personas de distintas generaciones trabajan por el ideal anarquista, desde las publicaciones autogestionadas, la música, las artes, el cine alternativo, la poesía y la historia social. Esto no es nuevo, las huellas del anarquismo en la cultura popular de Rosario son palpables y concretas, hay en la ciudad un paseo Virginia Volten, Penina, Reclús, Ghiraldo y Lazarte tienen calles con sus nombres. Algunos hablan de una Barcelona argentina.
Y los anarquistas, en tanto, seguimos bregando como desde aquellas Sociedades Obreras de Resistencia al capitalismo, como desde aquel Centro de Estudios Sociales Ciencia y Progreso de 1898, animado por el Dr. Arana, con la convicción del poeta León Felipe de llevar firmes las riendas refrenando el vuelo, porque lo importante no es llegar de prisa y solos, sino con todos y a tiempo.
El autor de esta nota es miembro de la Biblioteca y Archivo Alberto Ghiraldo y del Centro de estudios Sociales Rafael Barret.

domingo, 22 de abril de 2007

Rosa Wernicke (1907-1971)

“...Pero, ¿qué es lo que oculta aquella cortina de árboles? Lo que oculta es simplemente un mundo miserable y extraño, un mundo que nada tiene que ver con la fascinadora ciudad aunque esté dentro de su perímetro. Lo que oculta es algo que nadie quiere ver porque es demasiado feo, demasiado triste y desamparado. No quieren ver y cierran los ojos y se tapan los oídos. Nadie, nadie absolutamente nadie quiere ver la miseria y sin embargo no hay misterio ni más profundo ni más cercano. La miseria es tan vieja como el mundo y más antigua que la religión. Su olor repugna, su espectáculo deprime. No se extingue ni desaparece, ni puede descubrirse. Se levanta junto al oro. Frente a los felices y a los egoístas surge constantemente su oscuro rostro de piedra. Su risa es una mueca, su queja es un aullido, su voz es como el sordo rumor de las mareas. Avanza con agresividad de ola para mostrar estómagos vacíos, pies descalzos y mezquinos harapos. ¿ Cómo entonces no verla? Para contemplarla en su escueta, impresionante desnudez, basta con alejarse un poco del rumoroso corazón de la ciudad y acercarse, a la sórdida barriada de un vaciadero municipal."Rugen imperiosas las sirenas de los grandes vapores. Lejos se oye el zumbar de los automóviles y el espaciado rumor de los tranvías eléctricos."Estamos a las puertas del infierno. Un infierno en el que cualquiera puede entrar y salir..."
Fragmento de la novela de Rosa Wernicke,del libro de Eugenio Castelli “Un Siglo de Literatura Santafecina”